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Reflexiones sobre el mensaje de Dios a través de oraciones y poemas escritos por el Padre Joseph R. Veneroso, con inspiradoras fotografías de todo el mundo.

Meditación fotográfica por Joseph R. Veneroso, M.M. Tú, que nos liberaste cuando aún éramos esclavosDel pecado y el egoísmo, no nos abandonesAhora y en nuestro tiempo de desesperación,No nos des la espalda a nuestros tristes ruegosCuando todo falla y los amigos desleales huyen.En vez, ven a nosotros cuando te necesitamos. No fue de poderosos imperios, naciones o pueblosQue escogiste a aquel que llevaría tu verdadSino fue de entre pobres y oprimidos —Los nadie de este mundo — que alzaste a MoisésComo liberador y legislador para forjar una raza realAl revelar tu divino y liberador Nombre. Hoy como ayer es esa libertad la que más nos asustaAsí que creamos nuevos ídolos para nosotrosNo de oro, sino de avaricia y poder y famaY voluntariamente nos atamos a estas cadenasNo de hierro, sino de placenteras pócimas falsasPara apaciguar nuestra conciencia y nuestro orgullo herido. Esta vez no es hacia la escarpada cuesta del SinaíSino hacia la cima del Calvario consagradoDescálzanos los piesQue la misma Tierra que pisamos es tierra santaY nada debe interponerse entre nosotrosY este primer sacramento revela quién exactamente SOY.

Meditación fotográfica por Joseph R. Veneroso, M.M. Que todo aquello que ha sido, es y siempre seráAlabe a Dios, de quien brota toda la creaciónComo miles de millones de galaxias y colibríesComo cisnes, planetas, ciempiés y estrellasLo visible y lo invisible comoMedusas, quásares, campos magnéticos y gravedadMicrobios, moléculas, caléndulas y manatíesArco iris y las de arrozales inundadosAlabado sea Dios. Que todo aquello que crece y muere, come y juegaSe reproduce y se marchita, nada y vuelaAlabe a Dios, de quien uye todo movimientoComo arroyos y ríos que borboteanMajestuosos de ver, aguas mojadas y maravillosasBrisas suaves, huracanes de nombres mixtosTerremotos y glaciares derritiéndoseVolcanes, cañones, desiertos y el polvoDel que Dios nos creó. Alabado sea Dios.

Meditación fotográfica por Joseph R. Veneroso, M.M. En la hora más oscura del día más oscuroCuando el ansia del poder corrompió a los mejoresY la gente voluntariamente vendió sus almasA cambio del derecho a gobernar y pisotearAl extranjero, al pobre, al Otro,Es ahí, siempre ahí, que la santa SabiduríaEstalla en silencio sobre un mundo desprevenido. El Gran Divisor, imperturbable, pone a los ricosEn contra de los pobres, a los bien alimentadosEn contra de los hambrientos,Vecino contra vecino,Y nuestro enemigo en nuestra casa.El gran mentiroso desordena el mundoDeclara el mal como bueno y el bien como malo Nombra a la verdad como mentira y las mentirasComo dignas de creerDesplazando, siempre que sea posible, incluso a Dios. En algún lugar de una tierra lejana sometidaY oprimida por aquellos que matan ySaquean en nombre de Dios,Nace un Niño en la plenitud de los tiempos.No hay cantidad de ornamentosQue puedan disfrazar la injusticia, ni cantidad de luzQue pueda disipar la desesperación. En vez de ello,Armas y guerras son reducidas al silencioDel sonido de un Bebé recién nacido,Bebiendo del pecho de la Madre. ¡Buen cristiano, anímate! En esta noche¡Nace la paz, fluye la misericordia, abunda el amor!Como definitivamente así lo hicieron hace tanto tiempo.Porque, aunque…

Meditación fotográfica por Joseph R. Veneroso, M.M. Señor, hazme testigo de tu verdad.Aparta mis ojos del mal.Cierra mis oídos de la falsedad.Protege mi mente de la tentaciónde juzgar a otros que pecan diferente a mí.Sella mis labios para que no se sumen al ruidode un mundo que adora el poder,recompensa la codicia y sacrifica la humanidaden el altar mayor de la fama y el éxito. Oh, Divino Maestro, haz que mi corazónlata más fuerte por amor a tien los pobres, abandonados y oprimidosde la Tierra, que claman al cielopor la justicia templada con misericordia,el amor enraizado en la realidad y la luz defe que se atreve a brillar en la oscuridad. Con tu Evangelio como mi guía, oriéntamepor los caminos de justicia y de alegría.Dame coraje para pararme del lado detodos los que sufren injusticia o violencia,para defender a aquellos cuya dignidad esdañada por la indiferencia ycuyo valor es negado por las fuerzas del poder. Mientras perdono a otros, que encuentre yo el perdón.Mientras muero en mí mismo, que pueda resucitar auna nueva vidaen ese reino donde vives y reinascon todos los santos, conocidos y desconocidos,ahora y siempre. Amén.

Meditación fotográfica por Joseph R. Veneroso, M.M. Con corazones rotos, esperanzas rotas y cabezas inclinadasDerrotados y alicaídos abrimos nuestro camino lamentableLejos del dolor de los sueños destrozados que es JerusalénHacia una supuesta seguridad conocida como Emaús. Sombras cada vez más largas y oscuridad que desciende rápidamente,Magnifican el destino triste y la desesperación en nuestras almas afligidasDe discípulos una vez llenos de fe, ahora a los cuatro vientos dispersosComo ovejas sin pastor o peregrinos sin oración. Entonces, inesperadamente, un viajero desconocidoSe une a nuestro viaje autoimpuesto con preguntasCreyendo una verdad y una sabiduría que no son de este mundo yUn destino celestial al otro lado de la vida. Con el corazón ardiendo dentro de nosotros llegamosDonde una vez buscamos estar en pazCuando el forastero, tomando el pan, lo bendijo y lo partióAbriendo nuestros ojos de fe para ver a nuestro Señor resucitado. Despreocupados ahora por la duda o el peligro, volvemosPara anunciar cómo al partir el pan lo encontramosY verlo todavía entre los enfermos y los pobres oprimidosNada menos que en tabernáculos de oro. En adoración cayendo, adorandoDios está con nosotros todavía.

Meditación fotográfica por Joseph R. Veneroso, M.M. Considera la visión de Isaías del nacimiento virginal y la del siervo sufriente de Dios cantando por siglos antes que la cruz tomara forma. Así él reveló el poder del sufrimiento para redimir, liberar y transformar a las naciones en un nuevo Pueblo Elegido, obligado a subir, conquistar y contemplar esta montaña sagrada llamada Calvario. Mira, Miqueas levanta de nuevo una imagen de naciones labrando herramientas de espadas forjadas y aprendiendo los caminos de la paz en lugar de los de guerra. Él señala al más pequeño de los clanes de Judá: el humilde Belén, donde todos en la era mesiánica por venir actuaron con justicia, amaron la misericordia y caminaron humildemente con Dios. Pregúntate: ¿quién de nosotros se atrevería a ser engañado por Dios como Jeremías, quien trató en vano de retener la palabra profética dentro de su corazónestallando en adelante como un agitador reacio? Se atrevió a advertir a Jerusalén de su inminente perdición, lamentando su inevitable desolación, mientras sabía muy bien que ponía en peligro su propia vida. Sin embargo, fue fiel al llamado imposible que le dio sentido a su miserable existencia. Recordemos el matrimonio arruinado de Oseas. A…