El Hermano Maryknoll Joseph Bruener recuerda el día en que Daniel llegó al hogar para niños San Martín-San Vicente en Cochabamba, Bolivia. “Sus brazos y piernas eran como palitos y se le estaba cayendo el pelo”, dice el misionero. El niño estaba tan desnutrido que estaba casi calvo. Cuando le preguntan su edad, Daniel miente diciendo que tiene 5 años, pero en realidad tiene 7. “Está avergonzado”, explica el Hermano Bruener. “Su crecimiento se ha atrofiado”. Daniel es uno de los 44 niños que viven en San Martín-San Vicente, donde el Hermano Bruener sirve dos días a la semana. Aproximadamente la mitad de los niños que viven allí ya han experimentado el vivir desamparados. La otra mitad, como Daniel, fueron maltratados, desatendidos o abandonados, aumentando las posibilidades de que ellos también terminen en las calles. Antes de hacer el viaje de una hora en autobús hasta San Martín-San Vicente, el Hermano Bruener va a La Cancha, el enorme y extenso mercado de la ciudad. Hoy compra dos docenas de cucharas de aluminio baratas para reponer los utensilios del hogar. Los visitantes que lo acompañan le preguntan qué pueden llevar también y él responde: “Un trompo”. San Martín-San Vicente pertenece a la red de hogares para niños Amanecer, fundada en Cochabamba en 1981 por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Alexander Walsh, otro Hermano Maryknoll, sirvió en Amanecer durante dos décadas y media antes de regresar a Estados Unidos. En la actualidad hay más de tres docenas de centros u hogares para niños en Cochabamba, dice el trabajador social Jhonny Nava, que ha trabajado en San Martín-San Vicente desde 2013. Estos incluyen orfanatos, programas extracurriculares después de la escuela y centros juveniles en el barrio. Sin embargo, los hogares Amanecer como San Martín-San Vicente, dice él, son “los únicos para esta población”. Como parte de sus deberes diarios, los niños recogen huevos de gallina. Además alimentan y dan de beber a dos becerros que pastan en los campos de la propiedad del hogar. (Adam Mitchell/Bolivia) Los padres de Daniel lo echaban de casa todas las mañanas para que...