El legado misionero del Papa Francisco de discipulado misionero perdurará El legado misionero del Papa Francisco de discipulado misionero perdurará Por Robert Ellsberg Aunque fue el primer papa de Latinoamérica y el primer papa jesuita, el “primer” más significativo del Papa Francisco fue quizás su elección de nombre. Ningún papa había tomado el nombre de Francisco previamente. Fue una elección deliberada, honrando así al santo que se propuso reformar y renovar la Iglesia al evocar la imagen de su fundador. Como señaló el papa: “Pensé en Francisco De Asís… el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y protege la creación… es el hombre que nos da este espíritu de paz, el hombre pobre. Ah, ¡cómo quisiera una Iglesia pobre, para los pobres!” ¿Qué contiene un nombre? Los primeros indicios se dieron en una serie de gestos humildes: su decisión de deshacerse de vestimentas elegantes y los zapatos rojos hechos a la medida y —aún más notable— su decisión de dejar el palacio papal por un modesto apartamento en la residencia para visitantes del Vaticano. Pero detrás de esos gestos, se dilucidaba que el modelo de San Francisco apuntaba más allá. En el cónclave que llevó a su elección en el 2013, el entonces cardinal Jorge Bergoglio había dado un pequeño discurso esbozando su visión para la Iglesia y su misión. La amenaza más grande para la misión, dijo él, venía de la introversión eclesial y la “mundanidad espiritual”. En contraste, él llamó a una Iglesia evangelizadora, “en salida” hacia los márgenes y las periferias, tanto geográficas como existenciales. El Papa Francisco, que cuando era un joven jesuita había soñado con ser un misionero, definía la misión como la misma razón de ser de la Iglesia. “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo”. Toda renovación, dijo él, debería convertirse en “un cauce adecuado para la evangelización el mundo actual más que para la autopreservación”. Él prefirió una “Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las...